The home of the Twelve Olympians… and yours too
25 Abr
Ayer por la tarde me puse a escuchar el último recopilatorio del productor holandés Dj Tiësto, Elements of Life Remixed, que no es más que una colección de canciones de la serie “Elements of Life” mezcladas por otros Dj’s.
Entre esas canciones, me topé con una que ya había escuchado a finales del año pasado, pero que por alguna razón no había vuelto a escuchar hasta ayer; por aquel entonces, me quedé enamorado de la canción y ayer fue toda una alegría recuperar esos siete minutos de melodía. La canción en cuestión es: Driving to heaven (Mat Zo Remix).
Es muy importante diferenciar entre el productor de este remix y la versión original de Dj Tiësto porque realmente la diferencia es notable. Prueba de su calidad es el premio Global Selection Winner obtenido en la edición del 20 de Diciembre de 2007 del show producido por el también productor y Dj, Markus Schulz, Global Dj Broadcast.
Es una canción trance (aprovecho para expresar mi alegría por esa gente que comparte el gusto por este tipo de música), pero no es muy rápida ni tampoco muy lenta. Los acordes melódicos se mezclan con un acorde de percursión que se repite practicamente durante toda la canción, pero que no llega a molestar (al menos a mí). Entre esos acordes melódicos y de percursión se mezcla una voz unas veces en el fondo y otras veces en primer plano, y curiosamente también se repiten, más o menos, durante toda la canción. Sin embargo, la canción no se hace monótona o repetitiva gracias a una melodía que lleva el curso de la canción y los cambios de la voz que se producen de vez en cuando. Escuchar esta canción me abstrae, no al cielo, pero me lleva a pensar en la idea de superación personal, valía, capacidad y humildad.
Pero como es mejor escuchar la canción en lugar de leer mis descripciones… con buscar el nombre de la canción en el reproductor de la web oficial de Dj Tiësto es suficiente para sintonizar la melodía. Sólo pido que escuches, al menos, los primeros tres minutos… los restantes te los regalarás
¿Están surcando los oceanos de nubes?
1 Abr
No sé si la gente que me conoce, sabe que odio aparecer en las fotografías (obviamente… quienes no me conocen es un poco complicado que lo sepan); en cualquier caso, sirva esto para hacérselo saber.
Habitualmente cuando la gente se quiere hacer fotos, y estoy presente, siempre procuro ser el que toma la foto, para evitar salir en ella. No sé si es que tengo algún complejo especial o qué… pero bueno, el caso es que lo evito; y cuando me hacen fotos de sorpresa me pongo nervioso y, generalmente, lo odio…
Pero hace tiempo, me enviaron una foto que me hice con una encantadora, y siempre sonriente, austriaca que conocí en Octubre (vallisolet… no, no piense como sé que está pensando ahora mismo :P) del 2006. No recuerdo ni la foto, ni haber salido ese día, pero parece que las pruebas contradicen lo que, inocentemente, creía, aunque… como soy un desastre (gracias Google Calendar por recordarme los cumpleaños de la gente), tampoco me extraña nada, y esa foto se ha convertido en la foto de mi perfil de Facebook (que conste que uso Facebook porque era la mejor manera de seguir en contacto con la gente del curso de verano del año pasado, del que a continuación hablaré, pues hay otra foto encantandora).
Como acabo de comentar, hay otra foto, de la que tampoco me acuerdo, y que fue tomada el pasado verano en Malmö (Suecia), donde estuve unos diez días por un curso de verano, por la noche, mientras volvíamos a la residencia, después de dar una vuelta por la ciudad. Si bien, la gente que la ha visto dice, y con razón, que todos los que salimos, lo hacemos con unas caras un tanto extrañas (la mía de susto); pero a mí me encanta. Vale, también sale otra chica, para que engañarnos (vallisolet… no, no piense peor de lo que estaba pensando antes… que nos conocemos :P), si bien esta otra chica no es austriaca, pero no anda lejos de dicho país
Y ya está, no hay más fotos que me agraden, dos y sólo dos. Quizás haya alguna más, pero no la recuerdo o como no la he visto no puedo juzgar. Sin embargo, voy atando cabos, en ambas… aparece una chica (vallisolet… psch!), ambas son por la noche, en ambas no recuerdo el momento que se hicieron, y en ambas miro a la cámara. Y esto último es lo más curioso, pues he dicho que evito salir en las fotos, cuando sé que voy a aparecer, y estas dos fotos, son justamente la muestra de aquello que evito, y, sin embargo, me gustan, ¿será por la compañía?
29 Mar
Últimamente, me encuentro en un estado sinusoidal (para los que no conozcan las maravillas de ésta maravillosa función matemática, no tienen más que echar mano de éste gráfico animado). Cuando la función es positiva el menda lo ve todo perfecto, hasta que alcanza el punto de máxima felicidad, momento en que dicha felicidad comienza a desvanecerse, para entrar en un período de absoluto desprecio por uno mismo y por todo, es decir, cuando la función es negativa.
Por suerte, esos momentos que están por debajo del eje de abscisas (el eje de las x para los amigos de lo práctico), son breves, pero intensos. Con lo cual, en el fondo, mi estado emocional se corresponde con dos funciones sinusoidales, una para la parte positiva, y otra para la parte negativa… si bien, la sinusoidal positiva tiene un periodo (el tiempo que abarca en el eje de abscisas, que en mi caso representaría la variable tiempo) mayor que la sinusoidal negativa, o bien, si lo quieren ver en frecuencia, pues al revés, la sinusoidal positiva tiene una frecuencia menor que la negativa (pues el período no es más que el inverso del período, la frecuencia), pero vamos a dejarlo en el espacio temporal, porque es lo que nos interesa ahora.
¿A qué viene esta introducción matemática (vaya por delante que es un tanto rudimentaria)? Pues la verdad es que no lo sé muy bien, me ha venido a la cabeza el símil, y me ha parecido interesante compartirlo (o quizás sea un ejemplo más del friquismo que parece inundar mi ser :D).
La cuestión es que, el otro día estaba escuchando la canción “Too late to apologize” de OneRepublic, producida por el archiconocido Timbaland (si no le conoces no pasa nada, ahora ya sabes que es un productor de música :)), y pasé a ese estado de desprecio a mi ser; pero lo mejor de todo es que la canción me gustó, así que la puse una y otra vez. Lo bueno es que ahora estoy inmunizado, lo malo es que ese día me puse de muy mal humor.
Supongo que me dí cuenta de todo aquello por lo que, como dice la canción, es demasiado tarde para pedir perdón (o para remediar). Lo gracioso es que yo soy muy cabezón, y jamás me doy por vencido. No soy un adicto a los retos, pero por alguna extraña razón, siempre tengo algún reto que afrontar, más o menos complicado, pero tiene la peculiaridad de que siempre es diferente…
Resumiendo… soy un cateto. ¿Por qué? Porque no hay nada que no se pueda remediar (excepto la muerte)
14 Dic
Madre mía… ha pasado la semana volando
Para muchos el viernes es signo de felicidad pues los dos días más preciados de la semana están a punto de comenzar; para otros (me incluyo) el viernes es signo de trabajo, dos días, sin clase, lo cual supone que el tiempo que no tengo que dedicar en desplazamientos a diversas clases y las propias clases, lo debo destinar a otras tareas; como por ejemplo, el proyecto, estudiar, tocarme las narices (ya quisiera),…
Pero bueno, vayamos al tema que nos atañe. En el último par de semanas he sorprendido a un par de personas (para bien, no seamos mal pensados), y me he preguntado si a mí me satisface más sorprender o ser sorprendido; y para qué engañarnos, me gusta sorprender, me encanta ver la cara de sorpresa, o el comentario al respecto; si bien es cierto, que cuando pienso en ello (es decir, cuando “maquino” la sorpresa), no espero respuesta alguna más que la felicidad y satisfacción de esa persona.
No voy a negar que no me guste ser sorprendido, pero generalmente no me lo espero; quizás en algún momento lo pueda pensar, pero tengo tantas cosas en la cabeza que no puedo dedicar mucho más tiempo, así que se queda en el olvido de mi mente hasta la próxima vez que mi complicada mente considere que deba ser rescatado del baúl de los recuerdos. La verdad, como ya he dicho antes, disfruto elaborando el “asunto”, “maquinándolo”.
Otra parte interesante de mis sorpresas… es que son originales (modestia aparte :P). Conste que no llevo ningún listado para no repetir, o dedico horas y horas a ello. Por suerte, tengo momentos de inspiración, que, si hay algún evento cercano que afecte a alguien que conozca, y mi mente considere que merezca ser sorprendido, pues, se almacena, para elaborarlo posteriormente.
He de reconocer también, que no todo sale bien, aunque esto depende ya de la persona… alguna de mis “víctimas”, no han mostrado sentimiento alguno, y logicamente, uno se frusta, pues lo hace con cariño y dedicación, y luego llegan y parece que lo desprecian pero no te dicen que no les parece bien o que no les gusta. Vamos, que se queda en el limbo, y no hay peor cosa que la duda.
Ser sorprendido está bien, pero creo que sorprender es más divertido
Y qué mejor momento que la Navidad para ponerlo en práctica, si bien, debido a qué es la época de “intercambio” de regalos, quizás haya que invertir en originalidad en lugar de en valor económico, ¿no?